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Volviendo al trabajo.

Sonia
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Pocos saben que una vez finalizó mi licencia de maternidad, la empresa para la que trabajaba opto por terminar mi contrato “de mutuo acuerdo” (ahora muchos lo saben). En el momento me sentí indignada y maltratada por un sistema en el que si decides tener hijos, inmediatamente pierdes el valor como trabajadora. En retrospectiva, creo que fue lo mejor que le pudo pasar a mí familia.

En las semanas siguientes a la desvinculación laboral, me di a la tarea de meter hojas de vida en todos los lugares donde creí que cumplir el perfil. Esto dio como resultado muchos “Revisado y no seleccionado”, y algunas entrevistas, las cuales en términos generales iban muy bien hasta que hacían la siguiente pregunta: “¿Tienes hijos?”

Claro que respondía que si!!! Lo cual llevaba a la siguiente pregunta: ¿Cuántos tienes? – respuesta: tres. ¿Qué edades tienen? – respuesta: X meses. ¿Y los otros dos? – respuesta: todos tiene la misma edad, son trillizos.

Caras de pánico acompañadas de preguntas inapropiadas y el consagrado: “La estaremos llamando”, indicaban que podía estar muy acorde con el perfil que buscaban, pero el hecho de tener trillizos automáticamente me inhabilitaba para ejercer cualquier cargo al que aplicara.

Mí frustración ante esto no tiene explicación. ¿Acaso tener hijos es sinónimo de inhabilidad laboral? ¿Mis cinco años de carrera, el año adicional de especialización, y los diez años de experiencia se habían ido a la basura solo por tener hijos?

Este bulling silencioso que sufrimos las mujeres que optamos (o que no optamos pero por motivos del universo pasa) por tener hijos, se hace presente no solo en nuestro país, sino a nivel internacional. Mujeres de todo el mundo han manifestado la discriminación que han sufrido en sus trabajos una vez tuvieron hijos: algunas desde el embarazo notan el cambio en el trato (malas caras de compañeros, comentarios hirientes, disminución de oportunidades laborales, de participación en proyectos especiales, disminución injustificada del trabajo); otras al regresar de la licencia de maternidad han perdido su trabajo; o peor aún, han sido criticadas por tomarse días para cuidar al bebe enfermo, por solicitar permisos para ir al pediatra o a vacunación, o para ir a presentaciones de su(s) hijo(s) en el colegio.

Luego de un tiempo, comencé a trabajar free lance y a tener algunos clientes. Sin embargo, esto no cubre la totalidad de las necesidades económicas que como familia de múltiples se nos presentan, por lo menos aún no, por lo que no desistí en la búsqueda de un trabajo que me permitiera cuidar de mis hijos.

Después de varios meses de cuidadosa selección decidí participar en un proceso de selección para un cargo de docente. Para mí sorpresa, al decir que tengo trillizos me encontré con la siguiente respuesta: “Uy que chévere!!! Yo soy mella!!! Cuéntame, como es tener tres pequeñitos?”. Ese mismo día fijamos una segunda entrevista con la persona a la que estaría “remplazando” pues saldría a licencia de maternidad; y a los pocos días me llamaron para decirme que había sido seleccionada, y que necesitaban que empezara de inmediato.

Oportunidades como estas no se presentan todos los días, es un trabajo algo flexible, en el que tengo la oportunidad de ayudar a formar futuros abogados, que está cerca a mi casa, y que remuneran muy bien. Es cierto que es por poco tiempo, solo la duración de la licencia de maternidad de la titular del cargo, pero me da la oportunidad de explorar un poco más mí lado docente, de evaluar si de verdad puedo estar 8 horas aproximadamente fuera de la casa y mis hijos están bien, de volver un poco a lo que era antes de ser mamá.

Es difícil, muy difícil, en especial para mí que tengo un año de estar 24/7 con mis trillizos, y “de repente” vuelvo a un trabajo de 8 horas diarias, de lunes a viernes… ¿será que los niños se adaptan? ¿estarán bien sin mi tanto tiempo? ¿y si se golpean? ¿si se sienten mal? ¿me extrañaran?

Estas y mil preguntas más cruzan por mi mente mientras organizo mis documentos para el proceso de ingreso, mientras organizo la logística para el cuidado de los niños: dos niñeras de lunes a viernes, una empleada para mantener la casa limpia y se encargue de las comidas, una para que planche… que haya comida suficiente en la nevera para darle a los niños, vacunas antes de entrar a trabajar, coordinar actividades fuera de casa para los niños, cambiar un poco la rutina, mantener una “caja menor” para solucionar temas pequeños…. Manejo una pequeña compañía llamada hogar!!!!

Estoy eternamente feliz y agradecida por haber podido pasar el primer año de vida de mis hijos con ellos; pocas mamás pueden decir eso, la mayoría a los cuatro meses está de regreso en su trabajo. Es un nuevo reto, uno que no puedo tomar a la ligera, y en el que voy a estar constantemente evaluando si es lo mejor para nuestra familia.

Como fue su experiencia volviendo al trabajo?


scnl84
Acerca del autor - scnl84

Abogada, mamá, escritora.

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